jueves, 9 de agosto de 2012

PÉSAME A LA RADIO PÚBLICA

Hoy, Jueves 9 de agosto de 2012, he dejado de ser oyente o escuchante habitual de radio nacional de España, Radio 1.

Soy de esos oyentes esporádicos que se empezaron a incorporar a la sombra de la calidad de algunos programas y al calor del buen humor de sus profesionales. Recuerdo a Julio César Iglesias como el primero que me cautivó, cuando todavía era estudiante universitario. Era un oyente esporádico, ya que los horarios de clases, de estudios, etc. hacían que no pudiera dedicar más tiempo a un medio que empezaba a descubrir, a decir verdad gracias a un compañero del piso que compartíamos.

Yo, que procedía de los walkman, de la música a todas horas y de radiofórmulas tipo M80 en todo momento y todo lugar e hiciera lo que hiciese, empecé a restarle tiempo y a dedicárselo a una radio que empezaba a causarme curiosidad.

Los años de universidad fueron pasando y comenzaba mi andadura laboral, y cada vez más horas le iba dedicando a la radio, seguía a Julio César en cualquier horario que le pusieran, ora por la mañana, ora por la tarde. Y ello provocaba que fuera escuchando más programas con un estilo que me iba cautivando, fui descubriendo más profesionales como Pepa Fernández y su programa de los fines de semana.

Con todos estos profesionales, sus tertulias plurales fui formándome como adulto, creándome criterios y aprendiendo a pensar. Todavía recuerdo una tarde que iba de viaje en mi coche escuchando el programa de Julio César Iglesias, resultando ser el último que hacía este profesional para la radio pública. Fue una tarde agridulce, con un programa en el que nos hicieron reír, pero que cuando terminó se quedó el desasosiego de la pérdida de alguien a quien aprecias como un amigo, me quedé triste.

Pero ese mismo año, se anunció un cambio en RNE, un cambio que al principio recelé, nadie podría cubrir el espacio que dejó este profesional, pero resulta que se consiguió. Poco a poco, se creó una autentica radio de y para el pueblo, la radio que todos pagábamos con nuestros bolsillos se fue transformando y representando realmente a la ciudadanía y escuchándola. 

En los años sucesivos fueron entrando otros profesionales que fueron creando un estilo de radio y periodismo ejemplar, envidiable por cualquier otro medio radiofónico. De hecho cada vez éramos más los que pasábamos horas y horas delante de la radio, buscando cualquier momento para escuchar aunque sea un minuto de lo que se dice.

He de dar mi enhorabuena a todos estos profesionales que han pasado por esta radio; Juan Ramón Lucas, Toni Garrido, Pepa y sus respectivos equipos y colaboradores; son sólo una representación de todos los profesionales que en esta época han dejado a la radio pública en unos niveles de audiencia crecientes.

Gracias a todos estos profesionales que me entretenían, con su pluralidad e independencia, en largas horas de viaje, o de trabajo o de vacaciones. Creaban adicción, necesitaba escuchar las distintas opiniones sobre actualidad en las tertulias que hacían y así poder contrastar informaciones. Gracias por ayudarme a tener pensamiento crítico y por hacer amar la radio y preferirla a cualquier otro medio de información y entretenimiento.

Pero hoy he de escribir una esquela, he de expresar un pésame, he de romper esta relación que tanto ha durado y tanto me ha aportado. Llegaron unos nuevos cambios, con la llegada de un nuevo gobierno, como en anteriores cambios recelé, pero seguí fiel a ver que nuevas traían, que programaciones creaban y que profesionales traían. Pero empezaron mal liquidando a unos grandes profesionales que lo único que hacían era su trabajo con independencia. 

Pero aún así, seguí dándoles la oportunidad de reconquistarme, de emocionarme de nuevo y de hacerme pensar mientras les escucho.

Pero no he podido aguantar, poco a poco me he ido desilusionando. Hasta que hoy me he sentido sucio y asqueado por lo que están haciendo con la radio pública. Probablemente no sea culpa de los profesionales, pero el tono de contar las cosas que se ha creado en este último mes ha ido transformándose, de la alegría de contar noticias de forma independiente o dando varias visiones, discutir sobre ellas, escuchar distintas opiniones, etc.; han pasado a contar una visión partidista de lo que sucede, han quitado tiempo a los oyentes, les cortan si se alargan o si dicen algo contrario a lo que quieren comunicar...

Hoy me he sentido asqueado de comprobar cómo han cogido un medio público que servía a los ciudadanos,  y lo han transformado en un medio al servicio del régimen... ¡uy!, perdón por el desliz, del gobierno de turno. Hoy he sentido que en vez de comunicar estaban adoctrinando, hoy he sentido que al escuchar el tono del programa de En Días Como Hoy, retrocedía a una época que no conocí pero que me han contado lo que fue. Hoy he echado en falta que terminen por programar una misa diaria en la radio pública como se hacía antaño. Hoy ha muerto la radio pública y nace la radio a servicio del gobierno nacional.

Quiero dar gracias a la radio pública por todo lo que me ha aportado, pero hoy por hoy, no puedo seguir escuchando un medio manipulado por intereses partidistas que hacen publicidad de lo bueno que es el gobernador de turno y lo bien que hace las cosas. Creo que RNE ha retrocedido 36 años en menos de un mes, y se comprobará en el próximo EGM del que todos los medios están tan pendientes.

Hoy han perdido un oyente diario y fiel, se que para ellos no es una gran pérdida. Quien más tiene que perder es el resto de oyentes y escuchantes, que van a sufrir el adoctrinamiento facha de un gobierno que no le ha temblado la mano en destruir un medio público en alza, plural e independiente como era Radio 1 de RNE.

Me voy con la tristeza del que ha sido expulsado de su casa y ve cómo la tiran abajo para crear algo intrascendente. Siento que los intereses partidistas de unos pocos se antepongan a los derechos e intereses de toda la ciudadanía de este país que paga con sus impuestos la radio y la televisión públicas.

Hago extensible este pésame a la televisión pública que lleva el mismo camino. 

2 comentarios:

Ela dijo...

Muere el ejemplar modo de hacer de los grandes periodistas: objetividad, pluralidad y respeto hacia las diversas opiniones. RIP.

Hyeraetus dijo...

Gracias por tu comentario. Muere un modelo, muere el hogar del ciudadano y de la libertad de expresión.